Son las nueve de la mañana de un día atípico. Aunque la señora
Guadalupe no suele ocuparse de sus nietos los días de semana, este 29 de
septiembre ha dormido en casa de su hija y se ha despertado temprano para
prepararlos para ir al colegio. Su hija y su marido se fueron a trabajar, como
todos los días, pero María, la chica que cuida de los pequeños Mario y Carlos,
ha llegado más tarde de lo habitual, ya que al quedarse sin autobuses ha tenido
que andar una hora para llegar a Mirasierra. «Hay derecho a
la huelga pero también hay derecho al trabajo, que no lo impidan como lo
están haciendo. Se creen que triunfan a base de piquetes, pero ¿qué clase de
triunfo es ese?», se pregunta enérgica Guadalupe.
¿Piensa hacer huelga de abuelos siguiendo la sugerencia del secretario de la UGT-Andalucía? «¿Por qué no se lo pide a las amas de casa? Porque no le interesa, porque él cuando llega tendrá la comida puesta y la cama hecha... Ese calladito estaría mejor. Si tuviera nietos pensaría otra cosa».
¿Piensa hacer huelga de abuelos siguiendo la sugerencia del secretario de la UGT-Andalucía? «¿Por qué no se lo pide a las amas de casa? Porque no le interesa, porque él cuando llega tendrá la comida puesta y la cama hecha... Ese calladito estaría mejor. Si tuviera nietos pensaría otra cosa».
Y aunque ninguno de los abuelos consultados saben si Manuel
Pastrana tiene nietos o no, la unanimidad del rechazo a la propuesta de avalar
la huelga, demuestra que los organizadores de la ésta entienden muy poco de
psicología familiar: ni uno de los entrevistados concibe la idea de negarle
ayuda a sus hijos. Incluso, Juan, uno de los tantos «abuelos
canguro», el único de los entrevistados que se mostró a favor de la
huelga: «Los derechos que han costado tanto conseguirlos los están
borrando de un plumazo». Pero la propuesta a los abuelos le parece «un absurdo».
Una huelga a destiempo
Como Juan, la mitad de los abuelos españoles dedica
diariamente más de seis horas de media al cuidado de los nietos, en una
actividad que no siempre es voluntaria. Y aunque él se encuentra encantado de
hacerlo, lo cierto es que los abuelos se han convertido en una pieza fundamental
del engranaje, llenando neveras, aguantando «eternos Peter Pan», cuidando a los
nietos, relegando su tiempo y espacio.
La mitad de los abuelos dedican seis horas de media al cuidado de los nietos
«Están haciendo una labor social»
Inmaculada no pasea a su nieto porque el pequeño vive en Parla y va
a un colegio concertado, pero su hijo decidió avalar la huelga, aunque ella no
esté de acuerdo: «Esta huelga se ha hecho a destiempo, tendría que haber sido
hace dos años, antes de de que se recortaran los derechos laborales».
Uno de los problemas, señala, es que los criterios para aceptar plazas en las guarderías son muy paternalistas. «Los que no tienen nómina o son autónomos tienen que falsificar documentos», comenta esta prejubilada de 58 años. «Como no hay infraestructuras suficientes, se les exige demasiado a los abuelos. Están haciendo una labor social y no se les reconoce que son los que están sacando adelante muchas familias».
Uno de los problemas, señala, es que los criterios para aceptar plazas en las guarderías son muy paternalistas. «Los que no tienen nómina o son autónomos tienen que falsificar documentos», comenta esta prejubilada de 58 años. «Como no hay infraestructuras suficientes, se les exige demasiado a los abuelos. Están haciendo una labor social y no se les reconoce que son los que están sacando adelante muchas familias».







